Me siento encerrada, encerrada en mi misma. En mis límites y en mis defectos. Quiero, deseo escapar de mi, de mi cuerpo, de mis debilidades. Convertirme, reencarnar. Ser alguien diferente.
Qué no me duela nada, ni siquiera la más profunda y dolorosa traición puñalada.
Convivir conmigo misma me lastima, me va debilitando lentamente. Desarmarme, quitarme todas aquellas partes que me molestan, sobre todo mis pensamientos. Mis pensamientos con tendencias depresivas y psicópatas; puedo sentirme a mi misma sentada en un rincón de mi mente, quién me juega en contra en cada momento, y quiere hacerme sufrir, llevarme a las más insoportables locuras y me voy haciendo cada vez más diminuta hasta desaparecer.
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